¿El contacto piel con piel después del nacimiento puede influir en la lactancia meses después?

Cada agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Por eso elegí dedicar esta edición de Conversaciones con Evidencia a la lactancia, y mirarla desde un momento antes de que podamos hablar propiamente de “lactancia”: los primeros minutos después del nacimiento.

Una nueva revisión Cochrane actualizó la evidencia sobre el contacto piel con piel inmediato o temprano entre madres y recién nacidos sanos. Y deja una pregunta abierta sobre la mesa: ¿puede una intervención tan breve sostener efectos que medimos meses después?

¿Qué estudiaron?

La revisión comparó el contacto piel con piel inmediato o temprano con las prácticas habituales de atención hospitalaria.

Para esta actualización se incorporaron nuevos ensayos, y el total llegó a 69 estudios y 7.290 díadas madre-bebé.

El contacto inmediato se definió como el que empieza dentro de los primeros 10 minutos después del nacimiento.

El temprano, el que ocurre entre los 10 minutos y las 24 horas.

Se evaluaron, entre otros resultados, la lactancia materna, la temperatura y la glucemia del recién nacido, y algunos resultados fisiológicos maternos.

Dos datos que conviene tener presentes antes de leer los resultados:

a) 15 estudios incluyeron nacimientos por cesárea y 10 incluyeron prematuros tardíos, de 34 a 37 semanas.

b) 32 estudios se hicieron en países de ingresos altos, 25 en países de ingresos medios-altos y 12 en países de ingresos medios-bajos. Ninguno en países de ingresos bajos.

¿Qué encontraron?

El resultado más sólido es que el contacto piel con piel aumentaría la probabilidad de lactancia materna exclusiva, tanto en el período que va del alta al primer mes como entre las 6 semanas y los 6 meses.

 Hasta 1 mes: RR 1,36 (IC 95% 1,19 a 1,56), certeza moderada.  Entre 6 semanas y 6 meses: RR 1,38 (IC 95% 1,09 a 1,74), certeza moderada.

¿Cómo se lee ese 1,38?

Quienes tuvieron contacto piel con piel tuvieron 1,38 veces la probabilidad de sostener lactancia materna exclusiva, comparado con quienes no lo recibieron. Dicho de otra manera: alrededor de un 38% más de probabilidad, en términos relativos. Vale mirar de dónde salen esos números. Aunque la revisión completa reúne 69 estudios, el resultado de lactancia exclusiva hasta el mes se apoya en 12 estudios y 1.556 díadas, y el de 6 semanas a 6 meses en 11 estudios y 1.135 díadas. Es un subconjunto del total, y eso explica en parte por qué la certeza de la evidencia se calificó como moderada y no como alta.

En el recién nacido, el contacto piel con piel probablemente se asocia con valores de glucemia más altos entre los 75 y los 180 minutos de vida, lo que se interpreta como mejor estabilidad metabólica, y puede favorecer la adaptación cardiorrespiratoria, aunque acá la certeza es menor.

La temperatura corporal fue levemente más alta, una diferencia que la propia revisión considera sin relevancia clínica.

En cambio, la evidencia disponible no permite afirmar que el contacto piel con piel reduzca el sangrado materno (evidencia muy incierta) ni que modifique el tiempo

hasta la separación de la placenta (probablemente poca o ninguna diferencia).Y hay algo que la revisión tampoco pudo responder: cuál es el momento óptimo para iniciarlo, ni cuánto debería durar. Las definiciones variaban demasiado entre los estudios. 

¿Y qué pasa si fue cesárea?

15 de los 69 estudios incluyeron nacimientos por cesárea. La revisión reconoce que implementar el piel con piel en cesárea puede presentar dificultades operativas,

pero aun así lo señala como factible y alineado con las recomendaciones de la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (Baby-Friendly Hospital Initiative).

Ahí queda una pregunta concreta para la conversación: en las instituciones donde trabajás,

¿el piel con piel en cesárea es la norma, la excepción, o directamente no está?

¿Y qué significa esto?

Lo más llamativo de esta revisión no es solamente que el contacto piel con piel “favorezca la lactancia”. Es que una intervención que ocurre en las primeras horas de vida se asocia con un resultado que medimos meses después. Eso no significa que el contacto piel con piel sea, por sí solo, responsable de que alguien sostenga la lactancia.

La lactancia es un fenómeno complejo, atravesado por factores biológicos, sociales, familiares, culturales y laborales, y por el acompañamiento que cada persona recibe.

Un riesgo relativo, además, dice cuánto se mueve un resultado respecto del grupo de comparación, no cuánto cambia en términos absolutos.

Pero sí aporta evidencia para pensar que ese primer contacto no es un detalle menor dentro de la atención del nacimiento.

Hay una conclusión de los autores que vale la pena detenerse a mirar. Para seguir investigando esta pregunta habría que hacer nuevos ensayos aleatorizados, es decir, estudios donde se decide al azar qué díadas reciben contacto piel con piel y cuáles reciben la atención habitual. Los autores plantean que la evidencia acumulada ya alcanza, y que asignar deliberadamente a un grupo de madres y recién nacidos a estar separados no sería éticamente justificable. Dicho de otro modo: para ellos la pregunta de investigación está cerrada. Lo que queda abierto es la implementación.

La revisión concluye que la evidencia respalda el contacto piel con piel inmediato después del nacimiento, independientemente de la vía del parto, en madres y recién nacidos sanos de término y prematuros tardíos.

¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar?

No todos los profesionales que acompañamos a una díada madre-bebé estamos presentes en el momento del nacimiento. Pero eso no significa que no tengamos nada para hacer.

Si formamos parte de un equipo de salud que recibe a esa díada después del parto, podemos preguntarnos:

¿Qué lugar ocupa el contacto piel con piel en nuestra institución? ¿Lo conocemos? ¿Lo promovemos? ¿Sabemos qué puede facilitarlo y qué obstáculos aparecen?

También podemos llevar esta conversación al equipo. Preguntar cómo se está implementando, compartir la evidencia disponible, identificar barreras y pensar estrategias para que, cuando sea posible, el contacto piel con piel no dependa solamente de quién esté de guardia o de una iniciativa individual.

Porque promover la lactancia no siempre significa intervenir directamente sobre la lactancia. También significa trabajar con otros profesionales para construir las condiciones que la hacen posible desde el comienzo.

Para llevar a la práctica

Cuando hablamos de promoción de la lactancia tendemos a pensar sobre todo en lo que sucede después: asesoramiento, técnica, extracción, dificultades, grietas, producción, incorporación de la alimentación complementaria.

Esta revisión nos recuerda que el acompañamiento de la lactancia empieza antes de la primera consulta de lactancia. Y nos invita a mirar el nacimiento como parte de ese proceso.

Una idea para quedarse

A veces, una intervención que dura minutos tiene consecuencias que medimos meses después.

La evidencia no dice que el contacto piel con piel garantice una lactancia exitosa.

Sí dice que vale la pena proteger y favorecer ese momento.

El trabajo está del lado de la implementación, que es justamente donde una comunidad de profesionales puede mover la aguja.

¿Qué podemos hacer, desde el lugar que ocupamos como profesionales de la salud, para que la evidencia sobre el inicio de la lactancia se traduzca en mejores condiciones para cada díada?

Les dejo el artículo completo y los Leo en comentarios.

Sole.


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