Conversaciones con evidencia
El lugar donde la ciencia se encuentra con el profesional.
Después de años recorriendo mi camino profesional entendí algo: aprender nunca termina.
La nutrición avanza, cambia y nos invita a cuestionar, actualizar y mirar con más profundidad.
Por eso creé este espacio: para compartir evidencia, reflexiones y conversaciones que nos ayuden a crecer con más criterio y humanidad.
No busco tener todas las respuestas.
Creo en construirlas juntos.
Porque cuando el conocimiento se comparte, también nos transforma.
¿Estamos diagnosticando obesidad… o solamente calculando un IMC?
La obesidad es una de las enfermedades crónicas más prevalentes de nuestro tiempo y, sin embargo, continúa siendo una de las más simplificadas en la práctica clínica. Con frecuencia, el diagnóstico se resume a un número en la balanza o al cálculo del índice de masa corporal (IMC).
En junio de 2026, la American Diabetes Association publicó los Standards of Care in Overweight and Obesity, un documento que propone un cambio de mirada: reconocer la obesidad como una enfermedad crónica, heterogénea y compleja, cuya evaluación debe ir mucho más allá del peso corporal.
La obesidad es una de las enfermedades crónicas más prevalentes de nuestro tiempo y, sin embargo, continúa siendo una de las más simplificadas en la práctica clínica. Con frecuencia, el diagnóstico se resume a un número en la balanza o al cálculo del índice de masa corporal (IMC).
En junio de 2026, la American Diabetes Association publicó los Standards of Care in Overweight and Obesity, un documento que propone un cambio de mirada: reconocer la obesidad como una enfermedad crónica, heterogénea y compleja, cuya evaluación debe ir mucho más allá del peso corporal.
Tres cambios de paradigma que propone la ADA 2026
️ El IMC sirve para tamizar, pero no siempre para diagnosticar.
️ La evaluación deja de centrarse únicamente en el peso y pasa a comprender la historia completa de la persona.
️ La forma en que hablamos sobre obesidad también forma parte del tratamiento.
¿Por qué es relevante?
Durante décadas, el IMC ha sido la herramienta más utilizada para identificar obesidad. Sin embargo, los autores recuerdan que este indicador no mide directamente la adiposidad ni su distribución y puede subestimar o sobreestimar el riesgo en determinados pacientes.
Por eso, las nuevas recomendaciones plantean una evaluación mucho más completa, incorporando la distribución de la grasa corporal, las comorbilidades, la historia del peso, los factores psicológicos y el contexto social para comprender el verdadero impacto de la enfermedad.
Los cambios de paradigma en la práctica clínica.
1. La obesidad es una enfermedad crónica y heterogénea.
El documento deja claro que la obesidad no puede explicarse únicamente por un exceso de ingesta o una falta de voluntad. Su desarrollo responde a la interacción de factores genéticos, biológicos, ambientales, conductuales y sociales. Comprender esta complejidad permite abandonar enfoques simplistas y reducir el estigma asociado al peso.
2. El IMC sigue siendo útil… pero no alcanza.
La ADA sostiene que el IMC continúa siendo una excelente herramienta de tamizaje anual, pero que no siempre es suficiente para establecer el diagnóstico de obesidad.
En personas con IMC entre 25 y 29,9 kg/m² (o valores ajustados para población asiática), se recomienda complementar la evaluación con la circunferencia de cintura o la relación cintura/talla para detectar adiposidad central y y evitar dejar sin diagnóstico a personas con alto riesgo cardiometabólico
3. La evaluación clínica integral como punto de partida
Uno de los aportes más interesantes del documento es la propuesta de realizar una evaluación clínica integral antes de definir cualquier estrategia terapéutica. La guía dedica varias páginas a describir cómo debería ser una consulta clínica en obesidad.
La guía recomienda explorar:
la historia del peso a lo largo de la vida
los factores que favorecieron el aumento de peso (eventos vitales)
tratamientos previos y su respuesta
hábitos de alimentación, actividad física, sueño y estrés
salud mental
determinantes sociales de la salud
presencia de enfermedades asociadas y apoyo familiar.
· experiencias de estigma
Esta información permite comprender la historia de cada persona y construir un plan realmente individualizado.
Y de esta manera, la obesidad deja de evaluarse únicamente desde la antropometría para abordarse desde un enfoque biopsicosocial. Como nutricionistas, este cambio nos interpela profundamente: nos invita a hacer mejores preguntas antes de pensar en mejores tratamientos
4. El abordaje también implica revisar nuestra forma de comunicarnos.
El documento enfatiza la importancia de pedir permiso antes de hablar sobre el peso, utilizar un lenguaje respetuoso y reducir el estigma en la atención sanitaria.
Además, propone utilizar el modelo de las 6 A, una estrategia de consejería que invita a:
Preguntar si la persona está dispuesta a conversar sobre su peso (Ask).
Evaluar su situación clínica y su contexto (Assess).
Aconsejar desde la evidencia (Advise).
Acordar objetivos realistas y compartidos (Agree).
Acompañar el proceso brindando herramientas y apoyo (Assist).
Organizar el seguimiento para sostener los cambios en el tiempo (Arrange).
Este modelo favorece una atención centrada en la persona y mejora la adherencia al tratamiento.
¿Qué nos llevamos a la consulta?
El cambio más importante que propone esta guía no es un nuevo punto de corte del IMC.
El verdadero cambio consiste en dejar de mirar únicamente un número para comenzar a comprender la historia que hay detrás de ese peso.
Como nutricionistas, esto implica hacer mejores preguntas, conocer el recorrido de cada persona, identificar los múltiples factores que influyen en su salud y construir intervenciones acordes a esa realidad.
Porque cuando entendemos la obesidad como una enfermedad compleja, también entendemos que ninguna consulta debería reducirse a un cálculo de IMC.
Les comparto el artículo y los leo. 👇
¿Importa la posición al medir la circunferencia de pantorrilla?
La circunferencia de pantorrilla se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para la evaluación de masa muscular, el diagnóstico de sarcopenia y la valoración nutricional en distintos contextos clínicos. Incluso forma parte de recomendaciones internacionales como GLIM y AWGS.
La circunferencia de pantorrilla se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada
para la evaluación de masa muscular, el diagnóstico de sarcopenia y la valoración nutricional en distintos contextos clínicos.
Incluso forma parte de recomendaciones internacionales como GLIM y AWGS.
Y esto nos lleva a una pregunta importante:
¿Qué hacemos cuando necesitamos evaluar la masa muscular y no contamos con herramientas?
O más aún…
¿Qué hacemos cuando tenemos delante un paciente hospitalizado,
con movilidad reducida o que ni siquiera puede ponerse de pie?
En esos casos, una simple cinta métrica puede transformarse
en una herramienta de enorme valor.
Sin embargo, existe un problema práctico:
no todos medimos la circunferencia de pantorrilla de la misma manera.
Algunos protocolos la realizan de pie, otros sentados y, en pacientes hospitalizados o con movilidad reducida,
muchas veces se mide acostados.
La pregunta que se plantearon los autores fue sencilla:
¿Obtendremos el mismo resultado independientemente de la posición?
Para responderla, compararon la medición de la circunferencia de pantorrilla realizada de pie,
sentado y acostado en 193 pacientes hospitalizados.
Los resultados mostraron pequeñas diferencias entre posiciones.
La medición realizada sentado tendió a ser ligeramente mayor que las realizadas de pie o acostado.
Sin embargo, las diferencias fueron mínimas y se mantuvieron dentro del margen esperado de error de medición.
En términos prácticos, esto significa que cuando el paciente no puede mantenerse de pie,
medir sentado o acostado puede ser una alternativa válida.
Pero el estudio deja además otro mensaje importante:
aunque las distintas posiciones pueden utilizarse cuando sea necesario,
para el seguimiento de un paciente conviene mantener siempre la misma técnica
y la misma posición, de forma que los cambios observados reflejen realmente modificaciones
en el estado nutricional y no diferencias en la forma de medir.
Lo que más me gustó de este trabajo es que pone el foco en algo aparentemente pequeño,
pero muy relevante: la calidad de nuestras mediciones.
A veces sucede que nos centramos en puntos de corte, diagnósticos y tecnologías,
pero olvidamos que la validez de cualquier herramienta depende también de cómo la aplicamos.
Este estudio nos recuerda que la circunferencia de pantorrilla sigue siendo una herramienta simple,
accesible y muy útil, pero que vale la pena ser consistentes en la forma en que la medimos
para obtener datos más confiables y comparables a lo largo del tiempo.
Conversemos
🔹 ¿Utilizás la circunferencia de pantorrilla en tu práctica habitual?
🔹 Cuando no disponés de herramientas para estimar masa muscular, ¿qué recursos utilizás?
🔹 En pacientes con movilidad reducida o internados, ¿realizás este tipo de mediciones o suelen quedar relegadas?
🔹 ¿Sentís que estamos evaluando adecuadamente la masa muscular o que todavía le prestamos menos atención de la que merece?
les dejo el artículo y Los leo 👇
Hipovitaminosis D en pediatría: ¿Cuándo medir, cuándo suplementar y qué nos dice la evidencia?
Artículo seleccionado:
Documento científico de la Sociedad Brasileña de Pediatría
Hipovitaminosis D en pediatría: diagnóstico, tratamiento y prevención (actualización 2024)
¿Por qué elegimos esta publicación?
La vitamina D sigue siendo un tema presente en la consulta pediátrica y nutricional,
pero también un espacio donde aparecen dudas, diferentes criterios y nuevas actualizaciones.
Llegué a este documento buscando respuestas a una inquietud personal y me pareció interesante compartirlo
porque propone algunos puntos que nos invitan a revisar nuestra práctica profesional.
Como siempre, no como una verdad absoluta, sino como un punto de partida para pensar juntos.
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Lo más importante que nos deja la evidencia
La vitamina D importa (pero no siempre hay que medirla)
La vitamina D cumple un rol fundamental en la salud ósea y el metabolismo del calcio.
Sin embargo, el documento plantea algo importante:
No se recomienda solicitar vitamina D de rutina en todos los niños y adolescentes.
La evaluación suele reservarse para grupos con mayor riesgo:
* prematurez
* baja exposición solar
* obesidad
* enfermedades con malabsorción intestinal
* enfermedad renal o hepática
* uso de determinados medicamentos
* dietas muy restrictivas
Medir “por las dudas” no siempre aporta valor clínico.
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Un punto interesante: los valores no siempre son universales
Actualmente no existe un consenso único sobre qué valores determinan suficiencia, insuficiencia o deficiencia de vitamina D.
Los puntos de corte pueden variar según la guía utilizada, algo clave a considerar al interpretar resultados.
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Exposición solar: un debate abierto
El documento recuerda que no existe un nivel seguro de exposición solar
sin protección recomendado como estrategia para prevenir déficit de vitamina D.
Por los riesgos asociados a la exposición UV, la prevención debería enfocarse en
alimentación y suplementación cuando esté indicada.
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Suplementación preventiva
La guía brasileña propone:
* menores de 1 año: 400 UI/día
* de 1 a 18 años: 600 UI/día
Una recomendación interesante para comparar con otros criterios y contextos sanitarios.
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Una mirada Nutribu 🌱
Este documento nos recuerda algo importante:
La evidencia no viene a reemplazar nuestro criterio profesional, viene a acompañarlo.
La vitamina D importa, existen grupos vulnerables y la prevención tiene un lugar fundamental.
Pero también nos invita a preguntarnos:
¿Estamos midiendo cuando realmente aporta información?
¿Estamos adaptando las recomendaciones al contexto de cada paciente?
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Abrimos conversación
Si trabajás con población infantil:
→ ¿Sospechás déficit de vitamina D con frecuencia?
→ ¿Sentís que estamos llegando tarde al diagnóstico?
→ ¿Cómo lo manejás hoy en tu práctica?
Porque el conocimiento crece cuando se comparte 💚
Les dejo el artículo y los leo:
— Sole
Entrenamiento de fuerza: más que ganar músculo, una herramienta para vivir mejor.
Artículo comentado:
American College of Sports Medicine Position Stand: Resistance Training Prescription for Muscle Function, Hypertrophy, and Physical Performance in Healthy Adults: An Overview of Reviews
📖 American College of Sports Medicine
¿Por qué elegimos esta evidencia?
El entrenamiento de fuerza volvió a ponerse sobre la mesa con una actualización importante: una revisión que reúne años de investigación y analiza su impacto no solo en el rendimiento físico, sino también en la funcionalidad y la calidad de vida.
En esta edición de Conversaciones con evidencia compartimos algunos puntos clave para reflexionar y llevar a nuestra práctica profesional.
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Lo más importante que nos deja
🌱 Sí rotundo al entrenamiento de fuerza
La evidencia muestra beneficios claros sobre:
* fuerza máxima
* hipertrofia
* potencia
* resistencia muscular
* velocidad de contracción
Pero el impacto no termina ahí.
También mejora indicadores relacionados con la autonomía y funcionalidad:
→ equilibrio
→ velocidad al caminar
→ rendimiento en actividades cotidianas
No hablamos únicamente de levantar más peso.
Hablamos de movernos mejor y sostener calidad de vida a lo largo del tiempo.
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Una mirada Nutribu
No existe una única forma correcta de entrenar.
El mejor abordaje será siempre aquel que pueda adaptarse a la persona, su contexto, sus posibilidades y sus objetivos.
La evidencia nos guía, pero el criterio profesional transforma esa información en acompañamiento real.
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Sigamos conversando 💚
Porque el conocimiento crece cuando se comparte.
Les dejo el artículo completo y los leo.
Sole.
El SOP ya no se llama SOP: Un cambio de nombre que refleja una nueva forma de entender esta condición.
Durante años hablamos de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).
Pero la evidencia actual propone mirar esta condición desde una perspectiva más amplia, donde el ovario es solo una parte de una historia mucho más compleja.
Durante años hablamos de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).
Pero la evidencia actual propone mirar esta condición desde una perspectiva más amplia,
donde el ovario es solo una parte de una historia mucho más compleja.
El nuevo término propuesto es:
PMOS
Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome
(Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino)
Y el cambio no es solamente de nombre.
Es un cambio en la forma de comprender, evaluar y acompañar esta condición.
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¿Por qué dejar atrás el término SOP?
El nombre anterior ponía el foco principalmente en los “quistes”.
Pero hoy sabemos que:
→ muchas pacientes no presentan ovarios con esa característica
→ una ecografía normal no descarta la condición
→ el impacto metabólico puede quedar subestimado
Además, lo que muchas veces llamamos “quistes” son en realidad folículos inmaduros que iniciaron su desarrollo pero no llegaron a ovular.
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¿Qué significa PMOS?
Polyendocrine
Porque involucra más de un eje hormonal.
Metabolic
Porque la resistencia a la insulina y el riesgo metabólico forman parte central de su fisiopatología.
Ovarian
Porque existe compromiso ovárico y alteraciones en la ovulación, pero no como único protagonista.
Syndrome
Porque hablamos de un conjunto de manifestaciones conectadas.
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Una mirada más integral
Durante mucho tiempo esta condición fue abordada principalmente desde la fertilidad y la salud ginecológica.
Hoy la mirada se amplía.
PMOS puede relacionarse con:
* resistencia a la insulina
* alteraciones metabólicas
* diabetes tipo 2
* dislipidemias
* salud cardiovascular
* alteraciones psicológicas
* salud integral femenina
El cambio invita a mirar a la paciente completa, no solo al ovario.
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El componente metabólico como protagonista
Un mecanismo frecuente es:
1. Resistencia a la insulina
↓
2. Mayor producción compensatoria de insulina
↓
3. Aumento de andrógenos
↓
4. Alteraciones ovulatorias y manifestaciones clínicas
Por eso intervenir sobre hábitos, alimentación y metabolismo tiene un rol fundamental dentro del abordaje.
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Evaluar más allá de la ecografía
El diagnóstico y seguimiento no deberían depender únicamente de la imagen ovárica o de una glucosa en ayuno normal.
Según cada caso, la valoración puede incluir diferentes marcadores hormonales y metabólicos para comprender mejor el cuadro completo.
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Una mirada Nutribu 🌱
Este cambio nos recuerda algo importante:
Las palabras que usamos en salud no solo describen condiciones.
También influyen en cómo las entendemos, investigamos y acompañamos.
PMOS representa un cambio de paradigma:
de una mirada centrada en el ovario
a una comprensión endocrino-metabólica integral.
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Abrimos conversación
¿Qué te genera este cambio de nombre?
¿Sentís que “SOP” se quedaba corto para explicar la condición?
¿Creés que este cambio puede mejorar el abordaje o generar más confusión?
Y si trabajás en consulta:
¿Sentís que el componente metabólico sigue siendo subestimado?
Les comparto el artículo y los leo 💚
— Sole